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Inversiones

El contexto

El apoyo al emprendimiento empresarial, desde diferentes enfoques y vías de actuación, es uno de los ejes básicos del desarrollo económico y social de Navarra, tal y como se establece en el Plan Moderna, el modelo de desarrollo económico de nuestra Comunidad y, por ende, supone uno de los pilares fundamentales de la acción social en sentido amplio que Caja Navarra, en tanto entidad de carácter fundacional, va a llevar a cabo en los próximos años.

Así, el Plan de Inversiones Navarra de Caja Navarra (en adelante el Plan o el PIN) surge como una de las iniciativas centrales de la entidad enmarcada en un ambicioso Programa de Apoyo al Emprendimiento Social y Económico de Navarra aprobado el 24 de junio de 2011 por su Consejo General. Dicha iniciativa supone por tanto reforzar el compromiso que Caja Navarra, desde sus principios fundacionales, ha venido históricamente desarrollando en Navarra, en términos de facilitación del desarrollo económico y social de la Comunidad Foral a través del desempeño de la actividad financiera y de su marcado carácter social.

De hecho, más allá de la Obra Social, como hasta ahora la entendemos, el compromiso con el territorio pasa hoy en día además por establecer planes, medidas y programas al servicio del desarrollo económico de la Comunidad, de la creación de riqueza y empleo, para lo cual se establecen como principales objetivos el apoyo al emprendimiento y la contribución al desarrollo de tejido empresarial de sectores estratégicos, la atracción de talento o la de inversores cualificados a nuestra Comunidad.

En base a todos los antecedentes mencionados anteriormente, es objetivo de Caja Navarra en el nuevo entorno contribuir al desarrollo económico de Navarra, a la generación de riqueza y empleo, y al fomento del emprendimiento empresarial. Para ello se ha diseñado el PIN, un Plan de Inversiones en Navarra dotado inicialmente con 20 millones de euros, para proyectos estratégicos y de emprendimiento con contenido innovador, y que toma como referencia las líneas y sectores establecidos en el Plan Moderna.

Así, podemos decir que no es nuevo (i) el compromiso de Caja Navarra para con su territorio de origen, ni (ii) la actividad de inversión en participaciones empresariales, realizada hasta ahora a través de su Corporación Industrial ni, por supuesto, (iii) el carácter fundacional de la entidad y su foco en la Obra Benéfico y Social.

Lo que sí es nueva, en el contexto actual, es la combinación de todo ello, es decir: el compromiso con Navarra, la experiencia en inversión y el carácter diferencial de la entidad como inversor en el marco de su afección a la OBS, que se ponen en común al amparo de este Plan como herramienta para conseguir los objetivos perseguidos.

De esta forma el PIN, a través de un formato similar al capital riesgo (o al venture capital para ser más precisos en este caso) aunque con algunas diferencias apreciables, se ha considerado una herramienta idónea para alcanzar estos objetivos en el entorno actual; además, permite salvar una de las principales dificultades, si no la que más, que se han encontrado históricamente los proyectos empresariales de todo el mundo en fase de lanzamiento o expansión: conseguir el tipo adecuado de financiación para asegurar la adecuada pervivencia y continuidad de su proyecto en la senda de crecimiento y de creación de valor. En concreto, nos referimos a la carencia de capital que en determinadas fases de la vida de un proyecto empresarial raramente puede y debe ser sustituida por recursos de otro tipo (family&friends, business angels o crédito bancario, entre otros).

Más allá de los recursos financieros, estables, comprometidos y de largo plazo, que aporta el modelo de inversión del venture capital, así como la vocación de compartir los mismos riesgos y recompensas afectos al devenir de todo proyecto empresarial, los promotores de proyectos en fases de lanzamiento o expansión valoran enormemente la experiencia de los inversores y su red de contactos, así como la credibilidad y cualificación que ofrece a su proyecto ante clientes, proveedores, entidades financieras e inversores y otros agentes. Sin embargo, los promotores valoran negativamente el hecho de que, más allá de la orientación estratégica y asesoramiento que un inversor de este tipo puede aportar, puedan perder el control de su propio proyecto.

Así, el Plan opera en líneas generales bajo un modelo de venture capital, es decir a través de la toma estable de participaciones en capital de proyectos innovadores con un alto potencial de crecimiento, para acompañarles en una fase crítica de su ciclo vital (su lanzamiento o expansión), ofreciéndoles asesoramiento, foco estratégico, procesos, contactos y oportunidades de negocio para su desarrollo y puesta en valor. No obstante, eso sí, lo hace desde una perspectiva diferente en cuanto a los objetivos últimos que persigue, las características de los proyectos que busca y el modelo de relación con los promotores.

Por último, el PIN no busca como fin último un retorno financiero, tal y como sucede con el venture capital o el capital riesgo, sino un retorno financiero que además de haber permitido lograr los objetivos de generación de riqueza y empleo que persigue el Plan (retorno económico y social), permita a su vez retroalimentarlo y dotarlo de nuevos recursos para continuar su implementación.

A lo largo de 2011, el Plan fue internamente diseñado y estructurado, y presentado y aprobado en los correspondientes órganos de gobierno de Caja Navarra. Asimismo, fue dotado de los recursos económicos necesarios para su implementación (20.000.000 €). Por último, fue además formalmente lanzado y dado a conocer a través de desayunos informativos con las principales instituciones y agentes económicos de la Comunidad Foral en Pamplona, Tudela, Estella y Tafalla, así como a los diferentes medios informativos locales, con una magnífica acogida y tratamiento en todos los casos. Así, y fruto de la intensa actividad de originación de proyectos realizada, se han materializado ya las primeras inversiones.

El modelo

El PIN ha sido inicialmente dotado con un importe de 20.000.000 € y persigue el apoyo a proyectos con tres características básicas fundamentales:

• clara vinculación con Navarra: retorno en términos de generación de empleo, fomento de ideas innovadoras o clusters en sectores estratégicos, apoyo a emprendedores radicados en Navarra o atracción de proyectos, contribución al desarrollo de productos locales en base a nuevos modelos innovadores, contribución a la imagen y buen nombre de Navarra, etc.

• marcado carácter innovador (en el producto, proceso, modelo de negocio, etc.);

• marcado perfil cualificado y alto compromiso del emprendedor.

El modelo de inversión se resume en:

• Inversiones en capital con un ticket medio de inversión de 0,5 millones de euros (con un “suelo” de 0,15 millones de euros y un “techo” de 1,0 millones de euros).

• Inversión en capital, aunque también, y según las circunstancias, se analizarán otros instrumentos (préstamo participativo, etc.), pero siempre con una clara vocación de capitalización (acompañamiento y compromiso). Por lo tanto no se compra participaciones a otros socios/promotores (No Cash-Out).

• Proyectos en fases de capital lanzamiento y expansión. Se buscan idealmente proyectos escalables con potencial con la solución innovadora propuesta desarrollada y preparada para salir al mercado o, incluso, que cuenten con un determinado track reckord en el mercado (2-4 años) y que necesitan recursos financieros de acompañamiento para acometer su fase de lanzamiento al mercado, incremento de capacidad productiva, crecimiento/expansión geográfica, diversificación, incorporación de nuevas funcionalidades, etc.

• Diversificación geográfica y sectorial.

• Estructuras de operación y retorno financieros esperados, adecuados a las características de la inversión y a los objetivos del Plan, que aseguren una adecuada rotación de proyectos y pervivencia del mismo.

• Inversión en minoría (idealmente entre un 15% y un 30%), que permita aportar al proyecto y al promotor todo el Know-How, asesoramiento y red de contactos del inversor financiero cualificado sin mermar el control y relación del promotor con su propio proyecto.

• Mecanismos pre-acordados de salida a los 4-6 años, buscando siempre y en todo caso un marco de relación estable entre promotor e inversor (Caja Navarra) que contribuya, cada uno buscando los objetivos que le son propios, a la creación de valor para el proyecto. Este modelo permite cumplir los objetivos planteados para el Plan en la medida que (i) permite cubrir un hueco (apoyo a proyectos de cierto tamaño e historial que afrontan una nueva fase de vida) dónde –dada la situación económica actual y la elevada consideración de riesgo de los proyectos– no hay demasiadas iniciativas dirigidas a cubrirlo, (ii) permite establecer un cierto equilibrio de distribución de recursos cualificados de inversión en diferentes zonas de Navarra, (iii) se siguen los vectores estratégicos de desarrollo económico ya identificados en el Plan Moderna y (iv) buscamos mecanismos además para que el Plan perviva y se retroalimente.

La manera en que el PIN permite conseguir los objetivos establecidos para el desarrollo económico y social de Navarra es contribuyendo a facilitar:

1. Apoyo y fomento de proyectos de emprendimiento con contenido innovador.

2. Contribución al desarrollo de tejido empresarial en sectores estratégicos (definidos en Plan Moderna).

3. Fomento y atracción del talento.

4. Atracción de inversores cualificados. Se estima que el periodo de inversión de la primera ronda de proyectos termine en 2014.